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jueves, 10 de junio de 2010

La nada (versión 2)


Mamá oia los gritos desesperados de Luisito (que desde hace rato jugaba en la estancia mientras ella limpiaba la casa), pero no hizo nada. Entonces Luisito llegó corriendo a donde estaba ella diciendo -¡Mamá, nada hay en la sala, y nada crece!- entonces salió corriendo de nuevo, y mamá al no comprender lo que decia, siguió con sus actividades. Al poco rato Luisito volvió de nuevo, mas angustiado gritando -¡mamá mamá! La nada sigue creciendo y ya ha invadido todo el comedor!- Mamá no comprendia que sucedia, asi que fue a ver, y entonces vió como la nada crecia y crecia poco a poco dentro de su casa, y se iba deborando todo, dejando a su paso nada.


Esa cosa que deboraba las cosas no era facilmente descriptible, solo la palabra “nada” se acercaba un poco para entender lo que era, que hasta un niño la llamaba de esa manera. Mamá no sabia que hacer, se habia quedado en shock. El tiempo corria lento y no se podia asegurar si habian sido minutos, o instantes de apenas segundos mientras la nada se expandia cada vez mas, pasando por encima y por debajo de los sentidos humanos.


Cuando Luisito y Mamá quedaron atrapados en la cocina, (sitiados por la nada que se expandia ahora por el baño y el pasillo, subia las escaleras y salia por las ventanas hacia el jardín) Mamá le dijo a Luisito que no tuviera miedo, ya que “nada” les iba a pasar. Cuando por fin Nada hizo nada su materia y energia, nada pasó. Nada se supo de mamá, Luisito y su casa, ni de nada mas, ya que la nada siguió expandiendose desde la estancia donde Luisito jugaba, hasta dejar nada del universo.

viernes, 9 de abril de 2010

Nada


De pronto, al darse cuenta, estaba flotando en la ligereza de la entrada al sueño. Sintió que ese momento era el adecuado para escapar, volando de la realidad, que aun ahí en la frontera del sueño impide despegarse del suelo. Fue entonces donde pensó en “eso”. “Eso” fue la palabra mas cercana y también mas lejana para intentar describir lo indescriptible. En ese ligero filo que estaba a punto de cruzar hacia la inconciencia se dio cuenta que era humano. Y que como humano no podría expresarse de lo que no conocía y que apenas podía imaginar. Todo lo que sabia del mundo, era lo que sus sentidos humanos le habían hecho creer; el pasto, los colores, el amor, las texturas, la vida, la gente, Dios, todo era humano, y por mas que se esmerara solo desde ese punto de vista humano iba a comprender lo que llaman realidad. Apareció de pronto una angustia por aquel descubrimiento. La realidad le pareció corta ante el cono de posibilidades del que ni siquiera conocía la punta. Quiso formular un cuento, pero ¿un cuento de que? De algo que no tenía vida, ni color, ni textura, ni tiempo, ni olor, ni ideología, ni sonido, ni nada, nada de lo conocido humanamente, nada. Ante la frustración de no poder comunicar a los demás su pensamiento, se quedó dormido, y dando brinquitos de sueño en sueño pronto no recordó nada. En ese instante, más bien, en algo parecido a un instante, en algo parecido a la realidad, algo que tiene algo semejante al ser descubrió que no estaba solo. (chale, ese es un final cursy,,, la verdad que nadie nunca esta mas acompañado mas que por su propio espíritu miope)